sábado, 16 de julio de 2011

X etapa, de candelario y Béjar a La Alberca, seguimos en Salamanca

86,35 Km, 986 Km en total. El amanecer en Candelario fue muy fresquito pero nos animamos a visitar el pueblo. Varias cosas caracterizan este pueblo y lo hacen tan atractivo. Una es su forma alargada, estrecha y en pendiente, que hace que no tenga la típica plaza de pueblo. Otra son los regachos que circulan por sus calles llenos de agua. Y , entre otras, sus batipuertas. Las batipuertas son mediopuertas que anteceden a la puerta de entrada a la casa y que servían para proporcionar más luz al interior, al poder dejar abierta la puerta principal. Algunas también se usaban de burladero para la matanza de los animales. Desde luego hay que verlo!. Bueno, al final dejamos en el hostal parte del equipaje, que no hacía tanta falta, para aligerar la parte trasera del tandem (mejor renunciar a las chancletas que quedarme en tierra). Bajamos a dedo hasta Béjar donde Victor, el mecánico de Cubino, tenía a punto la máquina. Cambió dos radios, una cubierta y las cintas que van por el interior de las llantas que hacían que la cubiertas no encajaran bien y botaran las ruedas (cuando Ferrigato vea el tandem no lo va a reconocer). Con el mejor horario previsto salimos de la ciudad con la agradable compañía de un ciclista aficionado, miembro del club "El trampal", dueño de un tandem sin usar hace mucho tiempo y profesor de instituto. Además de hacer de "cicerone" y darnos todas las explicaciones oportunas del lugar, nos recomendó volver en marzo cuando celebraban una marcha de BTT en Sotoserrano, que es espectacular. En nuestro peregrinar contamos también con la compañía de un joven forestal que venía del Barco de Ávila a pasar unos días con su madre en Agallas (unos 150 Km). Una bonita forma  de hacer el viaje. Llegó un punto en el cada uno tuvo que seguir su camino y nos despedimos. De Béjar a la Alberca hay unos 50 Km pero nosotros preferimos adornarnos con 36 Km más. La verdad es que mereció la pena porque visitamos la Sierra de Francia en toda su extensión y probamos sus frutos...¡qué cerezas! Nos recomendaron que no nos perdiéramos el pueblo San Martin del Castañar. Calles empedradas, arquitectura castellana, un precioso castillo rehabilitado con grandes vistas y una plaza de toros de lo más original. No os cuento más porque hay que verlo. Lo único malo fue que para llegar de ese pueblo a La Alberca tuvimos primero que subir, luego bajar hasta el río y terminar subiiiiiiendo, todo ello amenizado por la compañía de los mosquitos que nos jaleaban al oído. En general la etapa fue muy bonita y La Alberca, para terminar, más aún. Es muy parecida a San Martín pero mucho más explotada turísticamente. Aún así tiene mucho encanto y sus alrededores también. Por eso decidimos quedarnos dos noches y así hacer una etapa sin alforjas.
P.D seguimos sin poder mandar fotos por el momento, perdonen las molestias.

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